“La isla desierta” de Roberto Arlt – Trabajo y Subjetividad

Publicado: octubre 15, 2011 en Inicio

Les recomiendo la obra dramática La isla desierta, escrita por el autor argentino Roberto Arlt en el año 1937.

La misma transcurre en una oficina con vista al puerto de  Buenos Aires, donde varios empleados, oprimidos  por un trabajo monótono y sin futuro, alienados, escuchan durante todas las horas del día la bocina de los barcos, la cual los invita a soñar con otros mundos posibles. Esta obra es una invitación a reflexionar sobre el mundo moderno de los seres humanos hacinados en una oficina. Los miedos latentes ante la imposibilidad de perder un empleo y la estabilidad conocida los alejan de sus instintos y deseos, dejando viejos sueños llenarse de polvo y telarañas.

La Isla Desierta, de Roberto Arlt

Considero que esta obra  puede ser el puntapié inicial para pensar algunos temas relacionados con el papel del  trabajo en relación a la subjetividad.

En relación a este punto Schvarstein explica que la persona se divide entre el actor, (la persona) es “uno, la parte más íntima” y el personaje, quien tiene que ver con el rol público (rol en el trabajo).  La subjetividad se da en el interjuego entre el actor y el personaje. “Cuando el personaje se paraliza, se solidifica, se cae en la alienación y  pierde su salud”. Tal es el caso de los trabajadores que Arlt describe en su obra, los mismos cegados por la monotonía  y el miedo a la pérdida de su trabajo caen en el rol público, el del personaje, dejando completamente excluido a su propio actor, es decir, a ellos mismos. “El Individuo externaliza su mundo interno y en la misma operación internaliza el mundo externo. Es el movimiento dialéctico el que posibilita la subjetividad y la salud. Cuando el individuo adquiere un ser “a través” de la institución, construye un falso self, se aliena, el personaje hace a las veces de yo, se constituye a través del trabajo o se desubjetiviza”. En el libro recomendado, se puede observar como el actor está meramente para satisfacción del personaje. Esto trae como consecuencia la aparición de la enfermedad psíquica, ya que la subjetividad desaparece alienada y enfocada sólo en el rol. El personaje ocupa el lugar del yo. En palabras de Schvarstein y para concluir en relación a este punto  podríamos decir que “La persona no pude poner nada de él, no sublima, no tiene posibilidades de reflexión y de creación, no se apropia de sus actos ni de sus productos, está alienada, desdibujada en su individualidad. Es un autómata, funciona como una cáscara vacía (no hay diálogo interno) que es encubierta por la organización y por el rol que ella ofrece. Se responde desde el rol, desde algo externo. Es la “falta en ser”, desaparece el yo. No tiene posibilidad de transformar algo en el exterior y obtener reconocimiento, que posteriormente pueda internalizar”.

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