Contrato Psicológico

Publicado: agosto 25, 2011 en Inicio

Luego de respondernos la pregunta de ¿qúe es una organización?, se nos planteó la siguiente inquietud: Qué es lo que hay que hacer o tienen que pasar para que empresa u organización se pueda mantener en el tiempo con un alto nivel de eficacia y que le permita al empleado satisfacer sus necesidades.

Cuando nos disponemos a firmar un contrato laboral estamos acordando no solo el contrato formal en el que se fijan horarios, remuneraciones y tareas a realizar sino también que acordamos, implícitamente, un contrato psicológico.

En este punto es importante destacar el concepto de “contrato psicológico” tomaremos el que plantea Edgar Schein. Este sostiene que la noción de contrato psicológico, “implica la existencia de un conjunto de expectativas no escritas en parte alguna, que operan a toda hora entre cualquier miembro y otros miembros y dirigentes de una organización u ámbito de trabajo. Esta idea está implícita en el concepto de rol organizacional, en el sentido de que cada rol es básicamente un conjunto de expectativas conductuales” (Kahn y otros, 1964).

El mismo es efectivo cuando existe un acuerdo entre las expectativas de la organización y las de la persona. Cuando un sujeto se incorpora a una organización, evalúa sus posibilidades de desarrollo, es decir, su posible crecimiento laboral (complejización de su puesto de trabajo,  posibilidades de promociones, enriquecimiento profesional). De no ser cumplido impactará directamente en la satisfacción laboral y en consecuencia en el clima de trabajo. “La mayoria de los problemas que conllevan al descontento laboral, a las huelgas y a la diserción tienen mucho que ver con incumplimientos evidentes del contrato psicológico” (Schein, 1982)

Creemos de suma importancia la función de psicólogo ya que si alguna de las partes no estuviera conforme con algunas de las clausulas de este contrato tácito, es el psicólogo quien tendrá la habilidad y la capacidad de revisar dicho contratos suscriptos con los contextos laborales en los que desempeña su rol.

Por último hay que tener en cuenta que el contrato psicológico es muy dinámico y por ello es necesario renegociarlo permanentemente, dado que el entorno en el que se desenvuelve el rol es dinámico e inestable.

En síntesis, el contrato psicológico cambia a medida que se modifican las necesidades de la organización y del individuo.

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